Onanism in Prison | Jerking Off in Prison
SONG TO
ONAN'S
COMPLAINING
HAND

Manuel del Cabral
[República Dominicana, 1907]
--- Translated by Carlos Amantea
I am the passion of the condemned.
Not the bedroom game that makes lives.
I am the lover of those who don't love.
I am the wife of les miserables.
I am the moment before suicide.
Only of love, but never alone;
limited by skin, I pull out people...
My fingers fill me with angels,
fill me with untouched passion.
It seems to me to be the silence of heroes.
I don't work solely with flesh:
It goes more with the digit of my office.
In my labor there is a higher worker,
A Quixote who drowns himself between my fingers,
a lover that I never hold.

I am hardly a violent middleman,
because there's also verse in these earthquakes,
smiles that curdle to my touch,
holy masses that melt without churches, 
failed discourses that rebound,
kisses that descend from head to finger,
all the land smooth in an instant.
It's my flesh that flies from my flesh;
horizons that exude from a drop,
a drop that joins all the rivers in my skin,
a drunken trickle that brings
all the waters of a dark hurricane;
all the veins that leave prison behind
and rise with a wind of spirits
to immolate themselves in the abyss of each fingernail,
to take from me the life of my death.

 
 
 
LA MANO
DE ONAN
SE QUEJA

Yo soy el sexo de los condenados.
No el jugete de alcoba que economiza vida.
Yo soy la amante de los que no amaron.
Yo soy la esposa de los miserables.
Soy el minuto antes del suicida.
Sola de amor, mas nunca solitaria,
limitada de piel, saco raíces...
Se me llenan de ángeles los dedos,
se me llenan de sexos no tocados.
Me parezco al silencio de los héroes.
No trabajo con carne solamente...
Va más allá de digital mi oficio.
En mi labor hay un obrero alto...
Un Quijote se ahoga entre mis dedos,
una novia también que no se tuvo.
Yo apenas soy violenta intermediaria,
porque también hay verso en mis temblores,
sonrisas que se cuajan en mi tacto,
misas que se derriten sin iglesias,
discursos fracasados que resbalan,
besos que bajan desde el cráneo a un dedo,
toda la tierra suave en un instante.

Es mi carne que huye de mi carne;
horizontes que saco de una gota,
una gota que junta
todos los ríos en mi piel, borrachos;
un goterán que trae
todas las aguas de un ciclón oculto,
todas las venas que prisión dejaron
y suben con un viento de licores
a mojarse de abismo en cada uña,
a sacarme la vida de mi muerte.


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